La recesión le puso techo a la aceleración de la inflación

Del rosario de promesas que nos ofrecía el Gobierno con la llegada del segundo semestre, la única que está en vías de cumplirse es el descenso de la inflación. Pero esta “buena noticia” tiene su contracara: la disminución no será tan marcada como esperaban los funcionarios y será consecuencia de la recesión.

De esta manera, la caída del poder adquisitivo es uno de los factores centrales, junto con la estabilidad cambiaria y la menor emisión monetaria, que les pone freno a los precios.

La semana próxima se conocerá el Indice de Precios al consumidor del INDEC correspondiente a julio. Después de un registro de 3,1% en junio, se espera que el del mes pasado se ubique en 2,5%, en coincidencia con el relevamiento de inflación que ya difundió la Ciudad de Buenos Aires. “Dijimos que a partir del segundo semestre las cosas cambiaban de signo y efectivamente es así, ya que por el lado de la inflación el dato de junio fue el más bajo del semestre y todo indica que el de julio, que se va a publicar en las próximas semanas, va a estar por debajo del de junio, con lo cual ya para julio arrancamos el segundo semestre en el nivel de inflación que encontramos al asumir”, sostuvo el ministro Alfonso Prat-Gay.

El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que publica el Banco Central acusa 2,2% de inflación para julio y 2% para agosto (ver infografía). Un indicio más en este sentido es que el Banco Central volvió a bajar esta semana la tasa de referencia de las Lebac y la llevo al 30%, con la convicción de que la inflación seguirá bajando. “Todos los indicadores y estimaciones de fuentes estatales y privadas que sigue la autoridad monetaria dan cuenta de una baja significativa en la inflación de julio, en línea con las señales emitidas por indicadores de alta frecuencia. Esto indica que el proceso de desinflación continúa su curso”, señaló el último comunicado de la autoridad monetaria. En este escenario, Federico Sturzennegger se jugó a bajar la tasas pese a que el REM de julio, en comparación con el de junio, muestra una leve corrección en las expectativas de inflación que registra el mercado. De este modo, los indicios apuntan a que la inflación seguirá bajando aunque a un ritmo algo menor que el que se esperaba.

“Después de una fuerte aceleración de los precios durante el primer semestre hasta llegar al 45% anual, la contracción monetaria y la recesión en general están logrando reducir la inflación mensual hacia el 2%”, postula consultora Invecq. Y anticipa que se alcanzaría el 1,5% para fin de año. “Pero no hay todavía globos de colores: el año terminará con la inflación rozando el 40% y con una recesión considerable”, señala la consultora.

El fin de la recesión aún no aparece en el horizonte. Los datos de FIEL muestran que el PBI cayó 2,4% en el segundo trimestre a nivel interanual. La consultora no espera cambios para el tercero. “Proyectamos una contracción adicional del PBI y la inflación debería ceder durante el trimestre. Hacia adelante hay espacio para un mayor optimismo porque habría varios factores que ayudarían a un rebote en la actividad, que debería ser visible con mayor claridad el año próximo”, apunta Daniel Artana.

Si bien la industria es el sector en el que la recesión se siente con más fuerza, es el impacto sobre el consumo el que hace que los precios encuentren un tope. Según Came, las cantidades vendidas por los comercios minoristas cayeron 8,1% anual en julio. Desde la entidad aseguran que “es el séptimo mes consecutivo en que las ventas caen, a pesar de los descuentos agresivos que están haciendo los empresarios”. Con el resultado de julio, las ventas minoristas medidas en cantidades registraron una baja promedio interanual de 6,6% en los primeros siete meses del año.

El último dato oficial respecto a las ventas de los supermercados muestra una baja del 13% interanual en mayo. Mientras que en los shoppings la caída es del 16%. La merma profunda del consumo lleva al Gobierno a corregir el rumbo. El economista Matías Carugati sostiene que “si bien desde el Gobierno se está intentando promover las inversiones y las exportaciones como motores del crecimiento, se trata de un proceso que llevará tiempo y esfuerzo. Mientras tanto, la economía continuará dependiendo del consumo privado”. Y a la vez, la profundidad de la recesión lleva a los analistas privados a corregir sus proyecciones. De este modo, quienes hace un año veían una recuperación de la actividad para marzo, y en enero la esperaban para julio, ahora vuelven a reubicar la meta. “Teniendo en cuenta las perspectivas de corto plazo, el año terminaría en recesión. No obstante, viendo el vaso medio lleno, una incipiente recuperación en el último trimestre sentaría las bases para un 2017 mejor”, sostiene Carugati.

Para Economía y Regiones, la economía atraviesa un período de estanflación de vieja data. “El actual gobierno será exitoso si y sólo si logra revertir la estanflación bajando la inflación y devolviéndonos al sendero del crecimiento. En ese sentido, la política monetaria es la adecuada para bajar la inflación. Hay un apretón monetario del 20% en términos reales que terminará bajando sí o sí los precios. Pero hay que tomar ansiolíticos y no esperar una drástica caída, porque todavía no hay señales contundentes en este sentido. De hecho, y de acuerdo con nuestras estimaciones, tanto la inflación general como la inflación core habrían sido 2,5% en julio pasado, mostrando que el descenso de la inflación será lento y todavía hay que esperarlo varios meses más”.

Desde la perspectiva del equipo de Idear Desarrollo, dirigido por Matías Kulfas, “se debe trabajar en un programa consistente y creíble que permita alinear las expectativas de inflación en valores más reducidos. Para esto es fundamental intentar un acuerdo entre los sectores empresarios y del trabajo”.

Otro de los factores que influye en el descenso de la inflación es la estabilidad del precio del dólar, que otra vez vuelve a actuar como ancla frente a los precios. Idear advierte que “si el atraso cambiario es muy fuerte, las crecientes expectativas de devaluación pueden perjudicar el proceso de desinflación. Por otro lado, si los salarios crecen por debajo de la inflación, el consumo interno se contraería y se profundizaría el deterioro de las condiciones sociales”.

Extraído de http://www.ieco.clarin.com/economia/recesion-puso-techo-aceleracion-inflacion_0_1627637246.html