Las causas del persistente episodio inflacionario argentino

La variación de precios se viene acelerando desde 2004. Luego de la devaluación de diciembre pasado y el ajuste de tarifas, la inflación superó el 43% i.a. en junio, situándose en torno a las variaciones registradas entre 1945 y 1974, aunque por debajo de la experimentada entre 1975 y 1991. Si bien la inflación actual del país no es elevada en términos históricos, sí lo es en términos regionales e internacionales.

El origen de la inflación

El debate en torno al origen de la inflación experimentada desde el 2004 en adelante ha dado lugar a polémicas inconclusas. Esto se debe principalmente a que en un escenario de inflación crecen simultáneamente las distintas categorías de precios, los salarios, el tipo de cambio, los agregados monetarios, entre otras variables. Por esta razón, no resulta sencillo determinar dónde surgen las alzas del nivel general de precios.

Diferentes teorías sobre la inflación intentan explicarla, entre las que se destacan al menos tres. En primer lugar, la teoría monetaria, que vincula el origen de la inflación con un fuerte crecimiento de los agregados monetarios, siempre que estos excedan a la demanda de dinero. En segundo lugar, la teoría estructuralista, que hace hincapié en las rigideces de la producción y las crisis de balanza de pagos. En tercer lugar, un enfoque que podría llamarse inercial o neoestructuralista, que hace énfasis en los mecanismos de propagación, que funcionan a través de expectativas o indexación (muchas veces presente en la forma de “puja distributiva”, donde los salarios y las ganancias buscan recomponer cíclicamente la inflación pasada)

Una primera aproximación a la respuesta

En base a estos interrogantes se planteó un ejercicio econométrico que comprende el período entre junio de 2003 y octubre de 2015. En el modelo (SVAR-X), se incluyeron las variables que se desprenden de las teorías de la inflación citadas anteriormente, es decir la inflación, los salarios nominales, el tipo de cambio, agregados monetarios (en este caso, M3) y los precios internacionales de los alimentos y el petróleo.

Las primeras conclusiones derivadas de este trabajo son el elevado grado de inercia que presenta el proceso inflacionario argentino, la relación de largo plazo entre los salarios y los agregados monetarios y la inflación, y la relación de corto plazo entre los movimientos del tipo  de cambio y la variación de la inflación.

En este sentido, se puede observar que ante un shock simultáneo en la inflación, el salario promedio, M3 y el tipo de cambio, más del 60% de la variación total de la inflación luego de 12 meses es explicada por la inflación pasada, mientras que el resto de las variables explican prácticamente en proporciones similares la variación restante. Adicionalmente, puede observase cómo el tipo de cambio maximiza su influencia sobre la inflación en el segundo y tercer mes, mientras que el salario y M3 muestran una relación de más largo plazo.

Untitled-1

En el corto y mediano plazo es recomendable operar simultáneamente sobre las expectativas – mediante acuerdos sectoriales y sociales – y los factores que impactan la inflación, teniendo en cuenta los problemas  y limitaciones que conllevan. En este sentido, hacer descender la inflación mediante una caída real de los salarios es contraproducente para el crecimiento económico, mientras que un atraso cambiario demasiado marcado puede modificar las expectativas devaluatorias, perjudicando el proceso de desinflación.